Melodía y armonía

Estos días nos va a tocar poner los codos sobre la mesa y estudiar un par de cosillas básicas en el mundo de la música. Me refiero a dos de sus elementos principales: la melodía y la armonía. Nos falta el ritmo, que lo dejamos para otro día, jeje. He preparado unos apuntes para que todo el mundo tenga muy claro lo que es fundamental: las escalas, los intervalos, los tipos de melodía, las alteraciones y los acordes. Son con los que estamos trabajando en clase, y ahora también están en el baúl. Solo hay que calcar en la imagen de aquí abajo para acceder a ellos...


Over the rainbow

¿Habéis visto El Mago de Oz? Pues es en esa película donde aparece esta canción, compuesta especialmente para Judy Garland, que es la actriz protagonista que interpreta a Dorothy. Os recuerdo que Dorothy quiere  escapar de su triste vida en una granja en Kansas,  suplica tener una vida mejor y de pronto, un tornado la transporta a un país donde viven  brujas buenas, malas y demás seres fantásticos.
Pero como ella quiere volver a casa, debe pedírselo al mago de Oz. La chica es decidida, se pone los zapatos rojos de la bruja mala y sigue el camino de baldosas amarillas. Así conoce a un espantapájaros sin cerebro, un león cobarde y un hombre de hojalata sin corazón, que también quieren lo que no tienen: un cerebro, valor y un corazón, respectivamente. Ya no cuento más, el que quiera saber lo que pasa, que vea la peli (o que lea la novela, jeje).
A lo que vamos, Over the rainbow ganó el oscar a la mejor canción original en 1939 y, desde entonces,  ha sido interpretada por muchísimos cantantes que han hecho sus propias versiones. Entrad en la wikipedia para comprobarlo...

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A thousand years

Stephanie Meyer creó una historia sobre vampiros, hombres lobos y amores varios. Hablo de Crepúsculo, una saga de cuatro novelas que luego fueron llevadas al cine. Son muy interesantes las bandas sonoras de estas películas, ya que participaron grupos y cantantes con canciones expresamente creadas para las películas en cuestión, como Bruno Mars y Muse, por ejemplo, entre otros muchos.
La canción que vamos a tocar este trimestre es uno de estos casos. A thousand years, de Christina Perri, suena en los créditos finales de Amanecer parte 1, y  ¡dos veces! en Amanecer parte 2: en la escena final de la película -que además es la última de la saga-, y en los créditos, cuando se muestra el nombre de todos los actores.
La única dificultad que tiene la partitura son unas notas agudas (re-mi-fa), que si no tocamos con un poco de cuidado, nos acaban reventando los oídos, que somos muchos flautistas tocando a la vez... Por eso he puesto en la partitura sus octavas correspondientes, graves,  para que cada uno pueda elegir la que más le guste a la hora de tocar.
He incluido en la wix un arreglo para piano, en fa mayor, bastante fácil también, por si alguien (y no miro a nadie, Inma), se anima a acompañar.

Ya sabéis cómo va esto: pinchad en la imagen para acceder a la partitura y al playback. 


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Figuras y silencios

Decíamos que el sonido tiene cuatro cualidades: altura, duración, timbre e intensidad. Bueno, pues como hemos visto la altura ya, vamos a echar un vistazo a la duración. Ya sabemos que distingue entre sonidos largos y cortos... 
Nos falta ver los elementos que utilizamos para representarla, por escrito, en un pentagrama. 
¿Empezamos ?

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Concierto de Año Nuevo

Hay un concierto con el que nos despertamos desde hace muchos años cada 1 de enero. Es como el día de la marmota: las televisiones de muchísimos países retransmiten todos los primeros de enero el Concierto de Año Nuevo, protagonizado por la Filarmónica de Viena, que es la principal de todas las orquestas que hay en esta ciudad.
Las entradas para asistir al Concierto de Año Nuevo se venden por sorteo a través de la web de la Filarmónica de Viena y con un año de antelación, nada menos. Pero no es que las regalen, sino que los afortunados elegidos  podrán comprar las entradas para verlo en directo…
Y, ¿por qué se celebra en Viena? Bueno,  esta ciudad no es solo la capital de Austria, sino también de la música clásica,  pues allí vivieron muchos de los principales compositores, como  Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Brahms,  Mahler…
Este año se ha celebrado su 76ª edición, y, como siempre, en la Sala Dorada del Musikverein, un famoso edificio de conciertos, que, según los entendidos tiene una de las mejores acústicas del mundo mundial.
Otra cosilla curiosa sobre la Filarmónica de Viena es que no tiene un director principal. Ojo, esto no quiere decir que toquen sin director, ¿eh?, sino que invitan para cada ocasión al mejor director. Este año ha sido Gustavo Dudamel, que es el director titular de la Filarmónica de Los Ángeles, y también de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.
Al final del concierto siempre hay tres propinas, es decir, obras que se añaden al final. Pero claro, en este concierto también se sabe cuáles van a ser, no hay grandes sorpresas... A nosotros nos interesa la última de ellas, con la que ya seguro-seguro que termina el concierto: es la Marcha Radetzky, en la que el público acompaña con palmadas la obra, ¡siendo dirigido por el propio director de la orquesta!
En fin, que empezar el trimestre con esta pieza es ya una tradición para mí. Os voy a poner dos versiones: la de Dudamel de este año, para empezar...

  
Y la de Georges Pêtre, porque me encanta y así le hacemos un pequeño homenaje. Vosotros  diréis…

Empezamos con el jazz...

Navegando por ahí, he encontrado una historia muy rápida del jazz (que no se agobie nadie, dura menos de diez minutos)  que nos viene genial para comenzar este tema. Os lo pongo aquí mismo...